martes, 2 de septiembre de 2014

Me dicen que una semana...



Vinieron por donde suelen
llegar los que hacen viajes,
trayendo en sus equipajes,
sentimientos que no duelen.

No duelen cuando están cerca;
parece que el tiempo estanca:
años, cariños y terca
la tarde dice: hay vuelta.

Mientras tanto, la jornada,
en paréntesis transcurre
¡es verdad! esto ocurre,
parece cuento de hada.

Lo pienso y no me lo creo.
Me dicen: "una semana",
tal día como hoy, veo
que parece alargada.

Queridos amigos, panda,
los que vinisteis, los otros,
formamos, juntos, nosotros,
afectos olor lavanda.

Siete días han pasado
¡pues me parece mentira!
es, como si una pira,
me quemara, abrasado.

Se fueron por la llegada,
cabizbajos; unos, todos,
esperando que esos lodos
terminasen por ser grava.

Una semana completa,
siete días, que no es nada,
me parece una mesnada
de tiempo que no concreta.
¡Ojalá! queridos míos,
repitamos muchas veces,
reunirnos, sin dobleces,
como antaño ¡cuando críos!


Presentado al II Premio de Poesía "Cesarina Bento". Excmo. Ayuntamiento de Agulo, 2014. (La Gomera)

Amiga


¡Cuéntame! amiga mía,
¡Cuéntame! cosas,
dime si, por esta vía,
recibiré rosas

¡Plántate, frente a mí!
dime a la cara,
si amigo soy para ti
¡pide con gana!

¡Cuéntame! amiga mía,
dime tus fines,
dime si, por el mar,
veo delfines.

Renueva esa ofertita
de pubertad,
de cuando eras mocita
que no hay maldad.

¡Cántame! amiga mía,
canta un bolero,
dime si,  por tu calle,
pasa un arriero.

Llora si tienes pena,
busca un pañuelo,
quiero ser esa lena,
de tu anhelo.

¡Cuéntame! amiga mía,
¡Cuéntame! algo,
mira que soy tu amigo
¡para eso valgo!


Presentado al Concurso Internacional de Poesía y Narrativa. Revista LetraNueva - Ediciones Botella al mar. 2014. Montevideo (Uruguay)

Amigo



No sé cuando empecé, amigo mío,
a encontrarte en el camino de mi vida,
sólo sé que, desde entonces, ya no vivo,
sin poder disfrutar de tu alegría.

Cuando veo en el espejo, ya sin brío,
esa imagen triste y vieja que me mira,
pienso en ti, mi querido y viejo amigo,
con mi lúgubre mente estremecida.

Si el momento era injusto o era frío
y mi alma de ternura, adolecía,
recogías mis pedazos con cariño,
aplicando, sutilmente, cirugía.
Es por eso que a mis años, sonrío
recordando esa vida compartida
que, aunque lejos, no ha habido desatino
pues Amistad es palabra uncida.

Presentado al Concurso Internacional  de Poesía y Narrativa. Revista LetraNueva - Ediciones Botella al mar. 2014. Montevideo (Uruguay)

Principios juveniles



Cuántas cosas a lo largo de la vida, se presentan primorosas, en principio y, con el tiempo, en su ida, lo que antaño fuera rosas, hoy parecen tan sólo una espina.
En sentido lo más amplio lo prodigo, sin intento de achacarlo a algo concreto; más bien en general, no es petulancia, lo digo sin jactancia que otra opinión también yo la respeto, sea de quien sea, amigo.
Hay conceptos generales, mandamientos que dicen los cabales que no cambias, son eternos; escritos están en los cuadernos que heredamos entre tantos arsenales, desde tiempos ancestros, inmemoriales.
Juventud, divino momento, llena de ardorosa ingenuidad; aprovisionadora de un sabor avariento de emociones, sin lamento, con gran curiosidad.
El despertar a la vida, sintiendo sus emociones, trae consigo, encontrar a un amigo, trepar a unos balcones y vivir sin una brida.
Nos creemos poseedores de la verdad absoluta; discutir con padres, curas, profesores, es una razón muy bruta que nos llena de atenciones. Es la juvenil etapa de rebelión, de alzamiento ¡creedme, por Dios, no miento! no quiero daros la chapa.
Arremetemos lecciones, antes dadas con paciencia por nuestros progenitores, con absoluta demencia, pretendemos sin paciencia, hacer el mundo jirones.
Noble "brutez" ¡valga el cielo! intentar cambiar las cosas. después de tantas estrofas, escritas como un libelo a lo largo de la historia, sin más pena sin más gloria, por generaciones "fofas".
No atienden, luchan, escarban; no paran, quizá ofenden ¿será porque no desbarban?, apenas sus pelos penden en el mentón de la vida,  en la barbilla querida de panfletarias misivas, lo más probable paridas, por ideólogos de tasca.
¡Que no! ¡Que no! ¡Que no rasca! es la edad, son las hormonas que a todo cuerpo le atasca con sus maneras ladronas. Son pensamientos noveles ¡Qué sabrán esos viejales! ¡Ya veis, con esas edades!...derrocar sus fundamentos, es de personas cabales...
Más los jóvenes maduran, cayéndose de sus ojos, las vendas que no perduran pues están un poco flojos.
Consustancial al humano: cuando la barriga expande, es un dicho diluviano que mojarla, no demande, un esfuerzo sobrehumano.
Cuando las sienes platean con la suma de los años, los principios cacarean una revisión o apaño; que donde antes decía digo, queriendo decir Diego, pues debía estar muy ciego, ya que, ahora, me contradigo.
No hay forma de cambiar, lo que originariamente, los genes llevan en mente, como es... patalear.

Presentado a la X Edición del Certamen Literario "Villa de Montánchez". Excmo. Ayuntamiento de Montánchez. 2014. (Cáceres)

viernes, 29 de agosto de 2014

Comillas


Desde altozanos
se dibuja el verde
con el mar al fondo
que la vista pierde
entre tus tejados.

Como Nacimiento,
cuando cae la noche,
yo mismo respondo:
qué bonito broche,
este gran momento.

Todas tus esquinas
me traen recuerdo
que yo mismo escondo,
por si acaso pierdo,
entre estas ruinas.

Dulce y verde villa,
la que me emociona,
la que, a veces, lloro
si me rememora,
mi linda Comillas.

En la lontananza
fluyen mil figuras
que, sin un decoro,
bailan con finura
tu querida danza.

Por tus callejuelas,
siendo yo muy niño
y algo sabiondo,
jugué al "que te pillo",
con tus muchachuelas.

Tu playa, preciosa,
recatada y mansa,
con suelo muy hondo,
la vista no cansa,
más bien, es grandiosa.

Yo fui un testigo
de esa carretera
que con toque sordo,
barrenaba entera
el peón amigo.

Cuando resonaba
el cuerno anónimo
con quejido sordo,
era el sinónimo
de mojar la espalda.

Era la manera
de salir ilesos,
con mar de trasfondo
y nadar, posesos,
entre la marea.

Hoy discurre lista
bajo la pradera
como un tirafondo,
como una madeja
feliz a la vista.

Está observada,
 desde la ladera,
por La Estatua, adusta,
del de la naviera
con su ilustre banda.

Es tu puertecito,
Muelle, en el argot
de tu gente justa,
es como un fagot
musicando un mito.

Si asciendes un trecho,
ves El Angelote,
que a todos nos gusta
que nos dé un capote
o, acaso, un lecho.

Allá, en lo alto,
La Universidad entona,
con su voz robusta,
en la hora nona,
rezos con encanto.

Salmos que recuerdan
lo que conocimos
con mucha finura,
lo que antaño hicimos
y que no se pierdan.

Frente al edificio
de este Seminario
que todo lo engloba,
esgrime El Palacio
su gran frontispicio.

Rodeado de prados,
bosques y de vacas,
el alma nos roba,
no sin alharacas,
tus muros hiedrados.

A tu lado, cerca
la Torre repara
que, Gaudí, otrora,
Capricho llamara
con razón muy terca.

Tu plaza obispada,
con fuente Tres caños
que su agua aflora,
años tras más años,
de niños bregada.

Esta plaza tuvo
asilada en ella,
su escuela modesta,
donde hizo mella
en quien la retuvo.

Antes estuvieron
en una casona,
en la carretera
de aquella zona
que mis ojos vieron.

Junto a Teléfonos,
cuando era niño,
ahora emociona
y siento un guiño
pues está ya lejos.

Las fotos, Colasa,
más lejos, helados,
antes, mi patrona,
al lado, pegados,
era nuestra casa.

Pasamos veranos
con sol o lluviosos
¡qué importa eso, ahora!
estos... son más sosos
¿será por los años?

Antes, estuvimos
en una casita,
recogida y mona
de una viudita
casi nietos fuimos.

La gran fortaleza
domina el espacio
a una cierta altura,
como si un palacio
se, a veces, creyera.

Coteruca llaman,
son zonas altivas,
los hombres de cuna
son los de Comillas,
los que la engalanan.

A socaire existe
un antiguo Castro
donde no hay hambruna
pues, no es mucho gasto,
si tu cuerpo insiste.

Recuerdo tu cine,
Telégrafos, bares,
tus norteñas brumas,
farmacia, hogares,
zapatera... ¡dime!

No olvido tu iglesia
de arenisca hecha
que, cuentan las plumas,
que aquí fue rehecha,
pues había amnesia.

¡Aquí no hay patronos,
pescadores, pobres!,
¡es Fuenteovejuna!
y, puede, recobres,
algún día tronos.

Tu Corro, bendito,
alegra la noche
de tu hora bruja,
poniéndole el broche
al café y churrito.

La Rabia, Campíos,
Ruiseñada embriaga,
todo junto aúna,
con Portillo y Playa,
todos tus dominios.

Lo mejor de todo,
es que, aquellas fraguas
nostálgicas, bellas
y, que entre tus aguas,
yo tomaba yodo.

No pienso en pasado,
volveré otro año
desde hace cincuenta,
y haré, como antaño,
tomarme un helado.


Presentado al X Concurso Literario Bonaventuriano de Poesía y Cuento corto. Universidad San Buenaventura  de Cali. (Colombia) 2014.

miércoles, 27 de agosto de 2014

La paloma


Si pretendes ser, paloma,
mi querida mensajera,
te daré agua y avena
granada en la misma era,
donde el palomar asoma.

Te cantaré a la aurora,
cuando partas, compañera,
con el sol en la pradera,
surcando el aire, intuyera,
de su importancia lectora.

Da igual quién es la captora
de la misiva que lleva,
da igual, que nieve o llueva,
cuando la luna sea nueva,
serás tú mi arrulladora.



Presentado al Premio Literario Internacional "David Mejía Velilla". Universidad de La Sabana. (Colombia) 2014.

lunes, 18 de agosto de 2014

Marcelo




Y cuando el sol empezaba a deslizarse sobre su órbita queriéndose esconder tras el horizonte, Marcelo, con paciencia y, sobre todo, fatiga de todo un día de faena en "la mar", comenzó a subir, lentamente, la red que colgaba por estribor, es decir, por el costado derecho de su mediana embarcación, de su "Sirena".
Algo le hacía presagiar, quizá su propia experiencia, que aquella red no pesaba lo que "debía". Había algo que, bajo la superficie de aquel agua, en calma, aliviaba, ostensiblemente, el peso de la red: poca pesca.
Sudando y con media colilla apagada entre la comisura de sus labios, siguió subiendo la red. Aparecieron un par de sargos juntos, como amantes que aceptan con resignación su destino, sea el que sea; poca cosa si eran las únicas piezas cobradas aquél día.

¡Un tirón! ¡Sí! Un "bicho" se debatía en la red para poder soltarse de ella ¡Y parecía grande! Aplicando un poco más de fuerza, consiguió subir más rápidamente la red; un último esfuerzo y una espléndida merluza intentaba, con sus últimos coletazos, desasirse del nylon que le aprisionaba sus agallas. Todo en vano. Marcelo esbozó una amplia sonrisa de satisfacción.

Presentado al I Concurso Historias breves "La mar y sus gentes". Letras con Arte, 2014. Escogido para Antología. Editado en Historias Breves "La Mar y sus gentes".