miércoles, 5 de agosto de 2015

Ómnibus


No recuerdo el modelo. Eran los principios de los setenta. Tenía sus añitos, pintado de un gris característico retocado mil veces, cada vez que arrancaba una humareda que alternaba del más níveo blanco al más tiznado negro, en un caprichoso juego con el azar; quizás fuera una queja de su mucho corretear por aquella carretera que se conocía al dedillo.
Aquellos escasos doce kilómetros los recorría un par de veces al día, salvo en el período veraniego que, tras el oportuno permiso para declarar abierta la temporada de piscina, el trayecto lo andaba y desandaba un par de veces más, añadiendo dos viajes cada sábado, domingo o festivo.
Los periplos veraniegos parecían ser más de su agrado;  tosía menos o esa sensación daba; probablemente el calor mitigaba sus dolencias aunque siempre comenzaba sus viajes con una dosis de buena carraspera, como de viejo fumador.
El color gris, uniforme, sin ningún tipo de línea superflua que animara su adusta silueta, era debido a que se trataba de un vehículo militar. Sí, su cometido era el de llevar al personal de una base desde la capital al acuartelamiento; y, en verano, como he apuntado antes, trasladar a las familias de ese personal, a mediodía, a la piscina dentro del citado aeródromo.
Iba más contento; se le notaba. Una vez resuelta la ronquera inicial del motor, poco a poco cogía un ritmo de marcha mucho más suelto a medida que se deslizaba primero por las calles de su ciudad y después por la estrecha carretera del itinerario; sin duda, se debía en gran parte, porque los muchachos que llevaba en sus entrañas era un grupo animoso que, en el mismo instante que él tosía anunciando el comienzo del corto viaje, es decir, desde que se ponía en marcha, les servía a ellos como un pistoletazo de salida y se desbocaban cantando a voz en grito, más de lo último, desde las canciones veraniegas de turno de ése verano, hasta las típicas de campamentos light y juveniles; algunas de ellas, con cierta subida de tono hasta que la mirada significativa de alguna de nuestras madres, nos hacía entender que por aquellos derroteros íbamos mal...mejor cambiar el tercio.
Los veranos, aunque en capital de lo que los meteorólogos llaman "del tercio norte peninsular", no dejaban de ser calurosos; incluso tórridos en los meses de la canícula; y a las doce de la mañana hacía calor casi por obligación. por Real Decreto.
Y las ventanillas iban abiertas como aire acondicionado más moderno disponible en aquél longevo vehículo. Al principio los cánticos eran más bien bajito pues el decoro de la época implicaba ser cautos y comedidos siempre, pero sobre todo, mientras deambulábamos por  las calles de la ciudad; una vez salidos al campo, era otra cosa; como si de un coro de Góspel se tratara, poco apoco, gradualmente, se subía el tono de los cánticos llegando a ese momento narrado anteriormente en el que la mirada de una de las madres, bastaba para modular otra vez la voz y las expresiones lingüísticas de la canción.
Servía para disminuir, durante unos breves instantes, el envalentonamiento de unos chavales con ganas, sobre todo, de desfogarse como cualquier chiquillo de esa edad; pero las madres actuaban como los frenos del querido ómnibus; sin necesidad, es verdad, del chirrido que acompañaba a los de nuestro coloso amigo de chapa.
El conductor, con la experiencia de quien lleva conduciendo muchos años y la química que existía, a simple vista, entre máquina y humano, le manejaba con una suavidad propia de quien trata a un enfermo casi irreversible y se le mima para que pueda proseguir, con la mejor calidad de vida posible, un poco más su andadura, nunca mejor dicho, por el mundo.
Y aquél viejo ómnibus, palabra muy del argot aeronáutico, iba y venía a voluntad de quien se lo pedía y guiaba, llevando un tropel de personas a su solaz y lujoso veraneo para aquellos tiempos. Era ser privilegiados poder tener una piscina de aquellas características,  completada con instalaciones deportivas e, incluso, un pabellón, también del argot, una especie de "hotelito", en el que se podía comer por un módico precio, muy módico, siempre y cuando no se nos olvidara que aquello seguía siendo un estamento militar.
Una vez recuerdo que al bueno del autobús le costó un poco más subir el último repecho hacia la base; escaso, pero suficiente para que le flaquearan las fuerzas y tuvo que parar un rato en la cuneta de la carretera para recuperar fuerzas; pero cual ave Fénix, resurgiendo de sus cenizas, a los diez minutos, gargajeando de nuevo el motor, volvía a arrancar con cierta alegría hacia su destino; seguramente pensando en las dos horas largas  en las que podría descansar en su querida cochera a la sombra, resguardándose del sol y recibiendo, cariñosamente, un manguerazo refrescante por parte de su conductor y amigo.

Ignoro el final de la historia; yo me fui. No me extrañaría que todavía estuviese recogido en alguno de los museos del estamento militar. Desde luego, por su trayectoria, bien se lo había ganado.


Para el 15º Concurso Literario "Cuentos sobre ruedas". Alsa. Madrid. www.alsa.es

¿Qué es?


A nadie asalta la duda
de que es un período dado
a últimos del dieciocho,
puede que dulzón bizcocho
y un tema un tanto trillado
si porta  espada desnuda.

Pero es atemporal el tema,
podrá agruparse  un momento
por corriente de la moda
más no pretende esta oda
cortar las alas al viento
de una manera mema.

Es consustancial al hombre
ahora, mañana, continuamente
tener momentos galantes,
quizás más se dieran antes,
hoy resulta más prudente
para que nadie se asombre.

Romántico, no es parecer lunático
no es un ser de otro planeta,
es portarlo dentro de uno
como un aullido lobuno,
que en una noche inquieta
vaga por el monte, errático.

Todos, sí o no,  aceptemos
ese estigma impregnado
convive en nuestra mente
de una manera latente,
tranquilo y agazapado
hasta que lo utilicemos.

Románticos por transmisión
ancestral, de las cavernas
sólo un falso pudor
impuesto del exterior
nos impiden cosas tiernas
por un recato, simplón.


Para el IV Certamen Internacional de Pleamar de la Poesía Romántica. Centro Cultural Kemkem y radio la Voz de Quequén. (Argentina).

Mezcolanzas


En este mundo convulso, no sólo por naturaleza, sino porque el género humano nos empecinamos en hacerlo aún más, nos topamos con que, literariamente hablando, reflejamos esa misma vida desordenada con la que viajamos adosada en nuestra propia chepa.
Y así, lo que en la prensa o telediarios, siempre habíamos sabido distinguir como Editoriales o artículos de opinión; hoy en día, es muy frecuente que no pasen de meros relatos. Doy la máxima relevancia al género; pero no admito que lo que pertenece a un tipo determinado de manera de escribir, por el artículo treinta y tres, se le pase a llamar de otra manera; por mucha innovación  que se esté dando, por ejemplo, en el medio periodístico.
Puede que sea una voz disonante; puede que en mis afirmaciones exista una parte de ignorancia o atrevimiento; pero creo, honestamente, que se está bajando mucho el listón que debe de mantener un profesional del medio cuando se le ataca tan visceralmente desde sus mismas trincheras con tertulianos del tres al cuarto que utilizan "palabros", en vez de vocablos de un lenguaje que pasa por ser el más rico y variado del mundo.

Zapatero, el remendón, a tus zapatos.  Claro que hay plumas excelsas fuera del periodismo; pero por el bien de las generaciones que nos achuchan por detrás, convendría hacer un esfuerzo y arrinconar a esas personas que tan poco bien están influyendo, como mínimo, en nuestro idioma.


Para la III Convocatoria a Colaboradores de la Revista Literaria Visor.

Asombro


Anonadado
veía los verdes prados
con ojos tiernos.
Acomplejado
por el amor derrochado
en los cuadernos
al ser pintado
con dulce esmero cuidado
esos inviernos.
Y disgustado
incluso, enfadado
con los infiernos,
al ser otro el premiado
por su acabado
y así enorgullecernos.


Para el II Certamen Literario de Poesía y Relato Breve "El Rincón del Arte Haiku - San". Asociación Halcones de la Amistad.

miércoles, 1 de julio de 2015

Un último servicio


Tocón viejo, esculpido
por un cincel anónimo
quizá,  fuera un homónimo
divino, parecido
a quien, en otro instante,
tallara las figuras
de exquisitas texturas
y llenas de dolor punzante.

Acaso , el discreto  escultor
en un pinar castellano,
intentó modelar con su mano
lo que hizo El Creador,
y en ese tronco carcomido
talló  una garza o una grulla
algo que dice, murmulla,
que el arte no hace ruido.



Para el I Certamen de Poesía Siempre Poesía. www.siemprepoesia.es.

Vocales


Cinco raras, te parecen,
si abres la boca y dices:
a, e, i, o... u,
y es como si Mambrú,
hubiera comido perdices
o chuches que te enloquecen.

Letras claves, capitales
para componer palabras,
esas que te suenan "guays",
cuando en el "cole" jugáis
a juntarlas como cabras
saltarinas y cabales.

Se unen, mezclan,
se revuelven
y componen
sinfonías de fonemas
que son preciosos poemas
que nos ponen
y nos absuelven
y, al oírlos, nos besan.


Para la 2ª Convocatoria del Concurso de Literatura Infantil Breve San José. Biblioteca de las Asociaciones de Vecinos y Jubilados San José. Logroño. (La Rioja).

Estado de él



Recojo el guante desde el otro lado
en trueque  no escrito en nuestras vidas
más, me quedan, tus huellas doloridas
como pago agradecido de mi amado.

El ardor , un recuerdo censurado,
sujeto a etiquetas por las bridas
de una moral que lame las heridas
al resguardo de una alcoba, agazapado.

Y esperanza y desespero arriban
al libar tus recuerdos que no criban
a  una mente, que fluye, incandescente

Arrancarlos sería un sacrilegio
y prefiero vivir el sortilegio
de evocarlo, otra vez, frente por frente.


Para la 1ª Convocatoria de Imaginante Editorial a Poetas Latinoamericanos. (Argentina).