lunes, 21 de septiembre de 2015

Manjar de una tierra, al mundo



De la rama de un árbol pendes, suspendida, vigorosa, cual globo terráqueo prendido en un brazal del universo. Y es el tuyo. Que por la sangre de la tierra que te alimenta navegan los estigmas de tus paisanos, conquistadores, que conformaron y confirmaron la esfericidad del planeta; este Planeta Azul enorme que te acoge, por mor de tu fama, en todos sus rincones.
Aunque hay uno: tu origen, en el que esplendorosa, salpicas el verdor de las hojas que te esconden, paladines que intentan, vanamente, en salvaguardarte, para siempre, en tu rama.
Aún recuerdan, la explosión cromática ocurrida unos meses antes y que devino en parto múltiple; hijas de millones de fecundadas flores que, ahora, esperan con impaciencia el momento de ser escogidas para ser presentadas en el gran arco gastronómico mundial; proporcionando el pequeño y delicado placer a quien tenga la suerte de llevarte a su boca.

Y aquí, parafraseando a un poeta, llegará "desde la princesa altiva, a la que pesca en ruin barca..."; que no porque la boca sea más o menos cortesana, la picota roja oscura menoscaba su hidalguía conquistadora.



Para el V Concurso de Relatos Cereza del Jerte. D.O.P. “Cereza del Jerte”. Navaconcejo. (Cáceres).

Maravilla


Me iba de España en aquél largo tubo de acero volador; eso que los enamorados del aire dicen que no es "volar", sino trasladarse. Y no les falta razón, pues no dejan de ser hoteles celestes ambulantes.
Aterricé sin aportar más a los conocimientos previos que de él había adquirido. Un ligero recuerdo, al sobrevolar la pista de aterrizaje, a un inmenso Nacimiento de los que se ponen en mi tierra,  por el gran número de lucecitas de la noche africana.
Nos hospedamos en un acogedor alojamiento y nos dispusimos a descansar del largo día de esperas en aeropuertos. Había que madrugar. Una voz desde una mezquita invitaba a la oración de la mañana a los nativos y de despertador, con cierto tizne romántico, a los que pretendíamos visitar aquél misterioso país.
Desaparecía el verdor al ritmo que asomaban los colores terrosos del pre-desierto. A lo lejos, una eterna y ancha fila verde denotaba la presencia de una gran masa de agua.
Giró la carretera noventa grados y mi corazón ciento ochenta.

Dos pétreas estatuas impidieron, a mi atolondrado organismo, ubicarme durante un rato. Eran los Vigilantes de un antiguo templo, los Colosos de Menón.


Para el X Concurso de Relatos de Viajes Moleskin, 2015.

Aforismo


Los necios utilizan la expresión "ese hombre es bueno" para desprestigiarle cobardemente, cuando lo que quieren llamarlo es tonto.




Para el I Concurso Internacional de Aforismos. Cuponeta Ediciones. (México).

Retorcido




De entre la tierra arcillosa,
luchas con desigual energía
por lograr que esa simiente,
tierno tallo, lanza impía,
repte de noche, al relente,
buscando esa luz fogosa
que le dé soplos de día,
a través de un rayo, fuente
de calor y guía.
Y creces, leño retorcido,
como el clima requería,
áspero, duro, agreste,
al viento del noroeste:
frío, gélido, bandido
que roba la poesía
de una rama que quería
ser un madero torcido.



Para el I Certamen Internacional de Poesía El Amor y sus Raíces. Cuponeta Ediciones.  (México).

A unas piernas


Enmalladas en invierno
que con la primavera,
abiertas a eso que es la nueva era,
se atreven con gobierno,
a irse desprendiendo su decoro
y bajar tímidamente a una playa
planteando a la marea una raya
que limita el faldón, como un tesoro.

Y el frescor de esas aguas relajantes
que acarician pilares oscilantes,
invitan a la chica al olvido
subiendo el listón de ese vestido;
a la vez que se dispara el latido
de los viejos marineros, vacilantes
de enhebrar esas agujas tan punzantes
o chupar ese pitillo aún no encendido.



Para el Certamen de Poesía Rafael Maya, 2015. certamendepoesiarafaelmaya.blosgpot.com. (Colombia).

¿En paz el caballero?


Estaba cumplida la misión que se había jurado a sí mismo llevar a cabo. El sello nobiliario de su familia reposaba con los restos de su padre en la iglesia de Santa María de La Antigua.
Salió, tras un encuentro en la penumbra de la coqueta parroquia castellana consigo mismo; con su interior, como hacía años que no lo había hecho.
Con su mano temblorosa acarició la piedra blanquecina y fría del mausoleo de su progenitor y, sin mirar atrás, se asomó al exterior cegado por el contraste entre las tinieblas interiores de la iglesia con la atenuada luz de un día cubierto por densos nubarrones grisáceos que no paraban de despilfarrar agua a "esgalla", como se acostumbraba a denominar por ciertas zonas de la meseta al hecho de llover intensamente.
Montó sobre su caballo, calado el animal hasta los huesos y, al paso, subió por una calle empinada que le llevaba  hacia la parte más céntrica de la villa y en la que se apretujaban en unas cuantas callejas, un buen número de posadas y mesones donde poder echar un trago del vino de la tierra, bueno o malo, según la conciencia y honestidad del posadero.
Le apetecía beber. Necesitaba quitarse de su garganta el sabor acre que le acompañaba desde que había traspasado el portalón del templo. Necesitaba, con urgencia, beber lo suficiente para dormir dos o tres días y poder reemprender su camino. Un camino, esta vez, sin rumbo ni meta fijos.
Entró en una hostería de nombre igual a la estrecha callejuela en la que se asentaba: "El Laurel". Aparentaba ser la más fiable de las que había visto.
Pidió habitación para tres días que abonó por adelantado y bajó a ocuparse de su viejo amigo cuadrúpedo; luego se sentó en un taburete de una mesa del último rincón de la estancia.
En la mitad del primer jarro de un vino que saboreaba con una placidez que casi ya ni recordaba, reparó en una sombra, más que individuo, tapado con un sayo tipo Hermano Mendicante o parecido que, aunque pretendía pasar con una actitud distraída, inadvertido, de vez en cuando, le miraba unos instantes con la expresión de quien pretende extraer la mayor información posible de lo  que observa.
No lo dio mucha importancia al principio ya que de ninguna manera alguien podría estar interesado en él y, por otra parte,  aquél individuo no tenía trazas de ladrón o algo por el estilo. Sus ademanes más bien le conferían cierta compostura de persona educada y de posición más o menos, señorial. Le intranquilizaba, el porqué de aquél disfraz.
Pero había algo que le resultaba familiar en aquella figura. Su fisonomía no lograba llegar a atisbarla totalmente; pero en los gestos y maneras de comportarse llevaban el aire de algo ya conocido.
Apuró la primera jarra en estas disquisiciones y, de alguna manera, jugando al ratón y al gato con aquél extraño personaje. Que cada vez  era más indiscreto a la hora de mirarle; aunque en honor a la verdad y casi seguro ayudado por los efluvios etílicos él tampoco disimulaba sus miradas hacia el misterioso "fraile", como a esas alturas de sus pesquisas, le catalogaba.
Hasta ese momento, en el cual, un ligero movimiento del personaje hizo que su especie de hábito dejara al descubierto una labrada espuela jalonando su talón derecho; lo que le produjo un respingo al darse cuenta de que lo que tenía allí frente a él, por mucho que lo quisiese disimular, era un caballero como él.
Cuando volvió a mirarle, éste había desaparecido. Quiso salir a buscarlo, pero desistió. Bebió. Mañana...


Para el II Concurso de Relato Románico Digital. Fundación Santa María la Real.  Y www.romanicodigital.com. Aguilar de Campoo. (Palencia).



Recuerdos e ideas


Pandilla de amantes de darle a la pelota con la parte del cuerpo totalmente antinatural aunque hoy haga euforia, os encontrasteis sin querer entrar en la historia como lo que era: una disyuntiva y elegisteis la que sumaba. La elegante. La que de dos se hacía uno mejor.
¡Ya es buena voluntad! Los dos equipos de campanillas de una ciudad pequeña, dejaron a un lado sus resquemores, su rivalidad natural, por el bien de esta villa; la nuestra, la de Castilla.
Y combinaron colores para que todo fluyera en pos de esa armonía; haciendo un juego cromático y hoy, desde luego, emblemático, extendido por mor de un buen talento, a otros equipos de otros deportes que también representan a esta ciudad. Albi morados,  mucho más reconocidos por blanquivioletas.
E hicisteis historia, en la que hoy, pomposamente, se auto proclama como la mejor liga del mundo...¡Ahí es nada!
Y de jugar en un recinto, casi taurino, que uno ya conoció como un mero solar, os trasladasteis a aquél inolvidable y coqueto "José Zorrilla" al que se accedía desde el Paseo de su mismo nombre.
Por allí coincidisteis con las estrellas de la época; y de aquí salieron algunas que brillaron con luz propia ¡Y qué época!
Nostalgia de niño, cada vez que recuerdo los partidos  vistos desde "La Tribuna"; que no era otra que una habitación del torreón donde vivíamos y que se veía, divinamente, todo el césped...
Y como todo crece y se desarrolla, esta ciudad se hizo grande; la hicieron. Y el campo se hizo escaso para tanta gente como asistía a veros cada quince días. Y os llevaron fuera de ella. Sí, sí...entonces el actual estadio, para mí mal llamado "Nuevo" José Zorrilla...sobra lo de nuevo...estaba lejos.
Pero todo es acostumbrarse y la ciudad siguió creciendo y hoy casi os abraza y recubre con su manto...
Y pasa la vida, como la famosa sevillana nos canta y los tiempos cambian. Y aquél viejo refrán de esta Castilla que nos dice: "Poderoso caballero es Don Dinero", apostilla que  conseguir una buena plantilla además de por talento, cualidad innata, es cuestión de monedero; y está en desuso. Hoy hay que tirar de talón y eso, el mundo occidental en el que nos movemos, crematístico porque así lo hemos querido, tasa a los grandes jugadores en unas cantidades sólo al alcance de una decena de equipos de este planeta galáctico...venido a menos.
Las conclusión es ambigua. Ambivalente. Vemos, desde el punto de vista atlético - espectáculo, el mejor fútbol desde su invención. El peaje es si esto es deporte o no. Si el equipo es lo que la palabra quiere expresar.
Cantera. Palabra acuñada por cada ciudad y aunque hay cierto atisbo de volver a los inicios, está supeditada a los fichajes, en muchos casos sólo de nombres, sin tener mucho en cuenta, no por quien los siguen día a día, sino por los dueños de los "cuartos" de los hombres que se parten el pecho, por esos campos de Dios, con una camiseta que la sienten desde que nacieron.
No seré yo quien niegue que la magia sea exclusive de una región, ciudad, comarca...es universal y, como tal, está repartida por todo el mundo. No seré yo quien niegue la capacidad jurídica de las sociedades que arriesgan su dinero y compren los mejores jugadores si, por su capacidad económica, pueden hacerlo.
Pero dónde está aquella romántica idea de balón cosido de cuero, borceguíes casi de media caña, barro hasta en el paladar y una mano de un adversario que se vuelve hacia tí porque en el choque entre ambos tú te has quedado tendido en el suelo... ¿Será que ese acto quedó prisionero del talón que se firmó?
Convendría, a quien pueda interesar, tomar buena nota y parar a pensar qué es lo que queremos que sea nuestro fútbol; sabiendo, de antemano, que en este mundo global, todo está teledirigido siempre por algún estamento más poderoso incluso que el del propio Estado ¿Cuál? El que sea. En cada apartado social, económico o deportivo, siempre hay algún poder, más o menos oculto, que dicta las normas para la mayoría de los países.
A lo mejor es esto, por lo primero que deberíamos empezar; eso sí, lejos de chabacanadas altisonantes de políticos recién llegados, de salva patrias, ungidos por rancios ecos de ideologías trasnochadas y reivindicadores de transparencias que ellos no están dispuestos a... soportar.
Nota al margen: pretenden "meter mano" al fútbol....¡la terminamos de jorobar!.

Nostalgias...


Para el II Concurso Literario Blanquivioletras. Asociación Cultural Free Media.  Valladolid