martes, 27 de octubre de 2015

Reencuentro en la Red ¡Viva Facebook!"


Se me vino a la cabeza la idea tras hablar con un amigo ¿Por qué no volver a juntar el grupo que formamos en nuestra juventud? ¿Por qué no recrear el lugar donde nos reuníamos antaño, ahora en la red? Manos a la obra. 

Localicé a la mayor parte de los componentes de aquella pandilla de principios de los setenta; y les envié un mensaje, sin saber cuál sería su reacción. Había personas del grupo que hacía ¡cuarenta años! de las que no había vuelto a saber; aunque mi corazón, preservó siempre un rinconcito para ellas.

Respuesta espectacular. Respondieron con la naturalidad que se da entre los buenos y añejos amigos. Hablábamos como si hiciera sólo diez minutos que hubiéramos estado juntos apurando el último vaso de "bon vino", que diría Gonzalo de Berceo.


"Hace más de un año ya...", como rezaba la canción de Serrat. Hemos dado a nuestros espíritus un aire renovado de juventud. 



Para el I Concurso Literario de Nestares,  José María Frías. Junta Vecinal de Nestares. (Cantabria)

San Roque


Santo popular por excelencia,
corriente en todas las villas
donde es frecuente, capillas
que te piden indulgencia.

Santo vulgar, para algunos,
popular para los más,
no sé si conseguirás
convencer a esos tunos.

Santo que cumple la pauta
de las Santas Escrituras,
santo con todas hechuras
de santidad absoluta.

Santo que tuvo mascota
adherida, no elegida,
perro que curó su herida
sin exigir una cuota.

Santo que convenció a ilustrados,
pendencieros, haraganes,
santo que distribuyó sus panes
a enemigos o aliados.

Santo popular, repito,
¡no nos extraña, caramba!
bien vale bailar la bamba
por este santo bendito.


Para el V Certamen de Poesía y Relato corto en Palazuelos. Asociación cultural La Quema del Boto de Palazuelos. Sigüenza. (Guadalajara)

Virgen de la Vega. (Haro)


Un año más te maquillan,
te enjaezan y engalanan;
tus camareras se afanan,
los fieles se arrodillan,
a tu paso se encandilan;
por tu recorrido manan,
de gargantas que desgranan
piropos que amor destilan;
no importa sean creyentes;
no importa su condición,
cantan todos la canción
al unísono, conscientes
de ser un himno sagrado
por jarreros diseñado.



Para el XLIII Concurso de Piropos a la Virgen de la Vega de Haro. Cofradía de Ntra. Sra. Virgen de la Vega de Haro. (La Rioja)

Desvencijado



En un rincón en penumbra de un antiquísimo desván, entre una variada gama de cachivaches de muchas épocas entremezcladas que no conservaban en absoluto su pasado resplandeciente, asomaba tímidamente su dislocada cabeza de hojalata por la que salían, de una manera desordenada, muelles y contramuelles en todas las direcciones imaginables; haciendo difícil ser reconocido por quien, en aquellos momentos, revolvía ese trastero.

El propio montón de chatarra hacía lo "humanamente" posible por mantenerse fuera de la mirada del inoportuno husmeador.

Las manos de éste terminaron por apartar los últimos trastos dejando al descubierto, sin amparo posible, al desdichado montón de chapa.

Se ruborizó, a su manera, al ser descubierto en su estado lamentable. Recordó cuando, unas décadas atrás, sus servicios eran esenciales para el buen desarrollo diario de aquella casa; la suya.

Ahora, arrinconado por otros elementos mucho más evolucionados de su especie, para él, faltos de su propia naturaleza, languidecía en aquél escondite.

Los ojos del visitante se detuvieron un instante observando aquel arsenal de láminas metálicas y tornillos con herrumbre. Sintió un amago de misericordia y lo tapó con un rebojo de papeles de periódico.

Apartó rápidamente los papeles para echar un último vistazo al objeto y lo volvió a tapar, creyendo, por un momento, haber visto algo anómalo. Se fue.

En la penumbra ¿es posible que una pequeña lágrima se escapara de aquél ser arrinconado?



Para el I Concurso de Relatos de Ciencia Ficción Bajo la piel. Carpa de Sueños. Editado en Antología.


Sutiles trazos


Miraba al cielo; hacia arriba. A un cielo azul intenso; fondo azur, cubre cuarteles, dibujado en el escudo heráldico de la bóveda celeste inmensa, descomunal, incalculable, de un día de una ya tardía primavera airosa; lo que conseguía mantener el tono limpio de ese océano aéreo.

Atardecía y contemplaba los raíles algodonosos, como los de los puestos Feria, cual hilos de lana que unos aparatos voladores se atrevían a manchar sobre aquél lienzo gigantesco. Y lo hacían sin pudor; son ellos los reyes, al menos materiales, dueños de ese espacio; son los pinceles que dibujan con sus estelas, las formas abstractas rectilíneas, casi arquitectónicas que se entrecruzan, rozándose, a los ojos de un espectador a miles de kilómetros de distancia de ellas; aunque entre sí, a penas lleguen a vislumbrarse.

Pero para el testigo, casi embobado, de tierra adentro; del que contempla esa pinacoteca que es el firmamento, tal o cual trazo le trae a la memoria aquél otro realizado por unas manos de carne y hueso; no de acero y fibra de carbono.

Y, absorto, seguía contemplando el matiz rosáceo, casi rojizo que, paulatinamente, iban adquiriendo aquellas rectas geométricas de tiralíneas en un trasiego, inconsciente para el mundo estético, de aparatos voladores con una misión muy distinta a la del arte.

El sol jugaba su papel administrando caprichosas tonalidades a medida que se retiraba a descansar una noche más, hacia su ocaso;  canjeando los rojizos por dorados que, poco a poco, desaparecían ante mis ojos como si hubieran sido tatuados con tinta invisible.

Cayó la noche. Las estrellas relevaron a la luz del astro sol, reflejando, eso sí tímidamente, el haz que las llega desde la eternidad; y salpican un cielo que crea otro lienzo muy distinto: de hora bruja, irreverente, particular, mucho más íntimo; pero apacible y de descanso a una vista ya cascada por el tiempo.


Tras el descanso, la aurora, con suerte, volverá a regalarnos los dibujos rectilíneos de los metálicos pinceles que, si se alían con el viento, puede que jueguen a entremezclarse con vedejas  vellosas agrisadas en un juego de aquelarre con grotescas figuras propias del mismísimo Goya. 



Para la Segunda Edición del Concurso de Relato Corto Villa de Lerma. Departamento de Cultura del Ayuntamiento de Lerma. (Burgos).

La barbacoa


Abandonada a su suerte, en un rincón del jardín, esperaba pacientemente su momento. Y éste era el día; su día.


Un manguerazo no demasiado generoso, seguido de un secado con esmero, marcaron su punto de inflexión...y de partida. Las sardinas llegaban...



Para el V Concurso de Micro-relatos ACEN. Seleccionado en una Antología.

Tocado


No es preciso ser muy "lince", aunque en este caso sea ibérico por aquello que nos toca más de cerca, para saber que una cultura se mantiene en el tiempo con los cuidados del resto de la humanidad; no ya sólo los oriundos vigilantes cuyo ancestros la formaron; sino el resto de los mortales, visitando sus vestigios y colaborando económicamente, con los programas de ayuda que se fomentan desde distintos organismos.

Pues vamos nosotros, o al menos una buena parte de nosotros, y cual bárbaros de los albores de la Edad Media, nos dedicamos a minar los alrededores de ciudades casi prehistóricas para cargárnoslas en un acto muy anticuado y felizmente casi desterrado de hace años; aquello de ni para mi, ni para nadie.

¡Qué animales! Es una epidemia con muy difícil vacuna. La imbecilidad, atroz por otra parte, ha comenzado en Oriente Medio. Personalmente no me extrañaría que un mal día un energúmeno en nombre de un Dios, que tiene bigotes la cosa, prenda una mecha en Guiza y nuestra desnarigada esfinge salte por los aires para no volverse a levantar.

¿Somos capaces de imaginarnos a un italiano o griego de nuestros tiempos cargándose a martillo pilón el Circo Romano o el Partenón?

¡No, verdad! Pues algo falla en la cultura medio oriental si son capaces de hacer y fomentar, cuando no consentir, estos actos vandálicos.

Apoyemos a los que se rebelan o serán fagocitados por esas hordas.



Para el III Concurso de Micro-relato Purorrelato Casa África. Consorcio Casa África.