martes, 5 de enero de 2016

Ayuda



Soñar es seguir viviendo;
es un valor añadido,
un relato concebido
mientras se está durmiendo.

Un precepto primordial
es necesario al principio,
que el sopor haga ripio
en un celestial umbral.

Pórtico de distracciones
de nuestro Yo interior,
es, sacar al exterior,
nuestras mejores acciones.

Para llegar a ese estado:
 fundamental respirar
aire puro; y, por tanto, procurar
que a los pulmones arribe
lo que el galeno prescribe
si eso no ha lugar,
y un artilugio adosado
cerca de tu cama, al lado,
cual botellón colosal
te hará de tuna nocturna
 y en la camita, cual urna
te acunará, sin dudar,
con una nana o un fado.



Para los LX Juegos Florales Sahuayenses. Asociación Propulsora del Arte, La Secretaría de Cultura del Gobierno del Estado de Michoacán de Ocampo, El H. Ayuntamiento Municipal de Sahuayo, El Club de Leones, Campo Alegre y Alimentos, S.A. de C.V. y el Patronato de los Juegos Florales Sahuayenses. (México). 

Invisibles


Nieva. No tendría más importancia si no fuera porque el subconsciente le dice que aquello es África; y los estereotipos proyectan en su memoria las imágenes tórridas de un árido desierto o de una sabana exuberante.

Pero en ésta África hace frío. Hiela. El raído abrigo, someramente sirve para guarecer un cuerpo macerado por las penurias del frío reinante.

Unas notas le conmueven; lo justo. Juan no es de lágrima fácil; mucho menos de cara a un público que, aunque él sabe de sobra que su figura es invisible para ellos; su propio Yo, le obliga a comportarse como a toda una generación se les  ha inculcado: ..."llorar no es cosa de hombres..."y Juan lo lleva tatuado, como un morlaco en sus carnes, desde su niñez. Las notas, mal canturreadas anuncian: ..."Noche de Paz..."

Desde el rincón de aquél pasaje sin la menor intención de optar a ser calle ni siquiera de poca monta, Juan contempla el panorama típico de esas fechas. Todo pasa deprisa. Nadie se para con nadie. Los saludos entre conocidos o los marcados por las propia etiqueta, son rápidos; cortantes; con ganas de pasar página rápidamente. Todo el mundo tiene impaciencia. Premura por llegar a sus hogares y estar protegidos, entre sus cuatro paredes, de la miseria, del hambre... del mendigo que, en su esquina, apura con gula adictiva los últimos tragos de un vino peleón adulterado por el tiempo que lleva abierto.

Desde el otro extremo del callejón, una mano negra y no sólo sombreada por la noche, se alarga hacia él, pidiendo un sorbo de aquél líquido que pueda regalarle , al menos, unos minutos de calor.


Juan es consciente de que hay otros muchos que necesitan lo qué él ya está a punto de tirar. De fondo, se sigue oyendo un..."noche de amor..."



Para los Certámenes Internacionales Ciudad de Melilla, 2015. Ciudad Autónoma de Melilla, a través de la Viceconsejería de Festejos, y con la colaboración de la Unión de Escritores de España. 

Anhelo



Estamos en esas fechas,
marcadas en calendario
a modo de diccionario
de frases "requete" hechas.

Parabienes que aprovechas
y sacas de ese armario,
guardarropa de un glosario
de voces, tal vez, maltrechas.

Tonadas insatisfechas
por un tiempo cavernario
que cantan  más, un calvario,
que épocas sin sospechas.

Pitanzas que crean brechas
injustas, en el dietario
de un niño, cuyo horario,
le asaetea con flechas.

La Navidad quiero qué
dure, entera, todo un ciclo,
quiero ver en un triciclo,
al niño que antes cité.


Para los Certámenes Internacionales Ciudad de Melilla, 2015. Ciudad Autónoma de Melilla, a través de la Viceconsejería de Festejos, y con la colaboración de la Unión de Escritores de España.



¡Alegría, fiesta en rúa!


A fin de dar un golpe de timón, quizá más efectista que otra cosa, y aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid, dicho y hecho literal en este caso, mi familia decidió, para quitarse las miasmas adheridas en estos últimos tiempos, echar una cana al aire; esto no de manera literal.

Y así, como casi todos los años, vinieron a casa a pasar unos poquitos día unos familiares de allende La Mancha.

Bienvenidos. Y para corroborar la sentencia geográfica e hidrográfica del comienzo del relato y coincidiendo con el veintinueve cumpleaños del sobrino viajero, decidimos montar la de Dios es Cristo, con perdón, y hacer una barbacoa...más bien La Barbacoa.

Y en una familia exagerada por naturaleza en todos los rasgos de su vida; y que, naturalmente, todo termina por pegarse según el principio mundano,  comenzamos a aprovisionarnos de viandas para tal acontecimiento.

"The Family", tiene buen yantar de origen. Los años, en algunos casos, y los incipientes achaques en otros, merman su capacidad de "jalar"; con lo que el cálculo inicial del pensamiento: "que no falte de nada", o lo que es lo mismo, aprovisionar al regimiento invitado, fue un error del "Alto Mando" en sus pronósticos. Se equivocó al no darse cuenta que aunque por número resultaba ser un regimiento, lo mermado de sus fuerzas  por pensamiento, palabra, obra y omisión, mucho de lo último, hacía que no sobrepasara su efectividad en una compañía y media, como mucho.

Las vituallas compradas para tanto soldado, algunos como un servidor escasos de dientes, sobrepasaron con mucho el apetito de la tropa. La conclusión es simple: el exceso de sustento nos lo vamos a tener que ir zampando...entre cuatro... Terminarán saliéndonos por las orejas...sin comentarios.

Pero lo fundamental estaba cubierto. El acontecimiento sirvió para limpiarnos las pegajosas telarañas adosadas a nuestras almas y, al menos, las frescas risas que se oyeron sirvieron para sentir en nuestras cabezas y corazones que hay que seguir, mal que nos pese...

Los niños zascandileando entre las sillas de los mayores, compitiendo en carreras sin meta, sus bullicios y sus ganas de vivir son el contrapunto necesario para el mundo un tanto raído de los mayores.

Eso sí, con mesura. Con el tempo que vamos necesitando los que recordamos la niñez con cierta nostalgia pero sin querer volver a ella, que para eso hemos tenido que recorrer este largo camino hasta llegar donde nos encontramos.

Es ley de vida. Invariable. Y sólo tenemos una.

Que el título de este escrito sirva de frase lapidaria a guisa de la que pronunciaba el Patrón de esta familia cuando aún gobernaba el timón de esta carabela: ¡Alegría, fiesta en rúa!


Para el I Concurso Literario de Relatos RSC. Revista RSC.

Cirro poético



Cual pluma cervantina
de ganso; blanca,
cierto matiz de cristalina,
alfombra de algodón
del Éter luminoso
añil o azul Mahón;
algodonoso,
luces nube, pomposa,
como una diosa
sabedora de su encanto
en ese ático
majestuoso, enigmático
al que treparemos todos
en escalada,
con más o menos modos,
pero sin vuelta;
¡nadie lamenta!
llegar a la última parada
si, nube hermosa,
sales a recibirnos
y a inscribirnos
en un pequeño cuaderno
del Cielo Eterno.


Para el I Concurso Literario de Poesías RSC. Revista RSC. 

Sosiego


Me habían hablado bien de aquél sitio. No de grandes lujos, pero muy digno y tranquilo. Lo que yo buscaba tras un año de vorágine constante debido al éxito de mi último libro.

La ciudad, turística por naturaleza, no era precisamente lo más apropiado para un descanso; pero como me lo recomendaron muy vehementemente personas de mi total confianza; preferí perder un poco de libertad al deambular por las transitadas avenidas del lugar a cambio de una vida tranquila dentro de las bien nutridas instalaciones del albergue.

Una copa con "misterio" a última hora de aquella noche veraniega no exenta de calor como mandan los cánones, me relajaba en la provocadora paz de un cenador en el extremo opuesto del jardín lindante con la playa. Oía derrumbarse las olas, extenuadas, en las finas arenas de la playa, a las que llegaban en calma por la marea baja reinante.

Una conversación en voz baja, sacada del pozo del silencio, ininteligible al principio, me fue trayendo de ese otro mundo en el que mi ser había empezado a instalarse; el del sueño.

Las voces, se acercaban susurrando; en solidaridad con el silencio reinante.


Una carraspeó; y cuando mi ojo derecho, en un guiño, se abrió para comprobar lo que sucedía, la voz que me pareció no ser, absolutamente, nada angelical, me espetó:¡Señor Gutiérrez! ¿Al bacalao le pone usted dos días a remojo, o menos tiempo?. Mi paz se había ido por el mismo camino que aquellas dos personas habían llegado hasta mi...



Para el I Concurso de Micro-relatos Hotel Montreal. Hotel Montreal de Benicasim. (Castellón).

Terruño



Diáspora de tierra,
tierra marina;
marina y Argentina,
tras una guerra,
guerra que el alma arruina,
guerra que entierra
la ilusión genuina
en el joven que grita: ¡es Argentina!


Para el Concurso Literario, Malvinas, Ayer, Hoy y Siempre. Centro Cultural Kem Kem. (Argentina).