miércoles, 1 de junio de 2016

La Atalaya del retiro (La Peña de Francia)


Escarpada
y en tu parte final casi desnuda
exhibes, con orgullo,
en calma, sin barullo,
sin ápice de duda
tu abadía ilustrada.

Allá en lo alto
pudiera estar encima de las nubes,
allí, donde el espacio,
semeja ser prefacio
con voces de querubes
y dúo de contralto.

Más también es tangible;
pecado a las miradas
lascivas de las gentes
que suben tus pendientes
a fin de ver recreadas
sus visiones, de forma creíble.

Y si los frailes auxilian
el corazón de un alma peregrina
no es menor el amparo
que la hospedería, con descaro,
alberga una cocina
que al pecado y virtud, reconcilian.


Para el II Certamen Literario, Sierra de Francia, de Poesía, Relato y Teatro. Fundación Stmo. Cristo de Arroyomuerto . (Salamanca).

Refugio del alma


La carretera tiró de mí obligándome a bajarme del vehículo tras unas horas al volante.

Mi cabeza y mi alma, buscaban un rincón en el que poder descansar de una vida azarosa, tremendamente desordenada y aburrida, que amenazaba con ahogarme cual anillo estrangulador abrazando mi tráquea.

Sin interés, deambulé un rato, sin rumbo fijo como mi vida, por las diferentes instalaciones del posible alojamiento de aquella noche.

Me asomé a la terraza y te vi, Cantábrico; enardecido por una marea viva, rebosante de fuerza; orgullosa de su poder y demostrándolo contra el canijo cabo que se erguía, en el otro extremo de la provocadora playa.

Mi corazón dio un tímido latido ¡Volvía a vivir!

Desde aquella noche de tinieblas en mi alma, busco la ocasión para volverme a pasar por un Refugio, propio, totalmente mío, que me inyecta, con sólo mi estancia, la dosis suficiente de antídoto para seguir respirando.


Para el Concurso de Micro-relatos Hotel El Refugio, 45 Aniversario. Cóbreces. (Cantabria).

Bonita, milana


Acudes a mí, con tu ala rota,
 desvencijada en un combate
entre rivales de negro mate,
metalizado si al viento flota.

¿Qué quieres "milana" que yo te haga ?
Sanar tu herida es cosa sencilla,
más no lo es tanto si se mancilla
y entra en el alma una fina daga.

Tu queja llorona en mi regazo
me evoca mi más suave ternura,
observando tu enorme hermosura
"bonita", acuso un mudo flechazo.


Para el I Concurso Literario, La  Milana Bonita. Revista Literaria La Milana Bonita.

Mala fama


Ganada a pulso, año a año, desde nuestros ancestros; al menos los que empezaron a saborear el vocablo "vacaciones". El mes de asueto por excelencia, agosto, se despide en treinta y uno y señala a los tostados veraneantes de playa o montaña, ciudad o pueblo la Línea Maginot entre la holganza y el curro.

Pensar sólo que está ahí produce desazón. Cuando, por una consecuencia lógica como es disfrutar el mes se acerca, la zozobra deviene en culebrillas danzarinas a nivel de intestinos de mayor o menor...calado.

Y es natural; quien más quien menos, dentro de los afortunados a los que una crisis de elefante haya respetado sus empleos, se han pasado trabajando once mesecitos, para tener uno de lo que vulgarmente se viene a llamar de "pata aquí, pata allá" y, a medida que la "pata" se encoge por mor del tiempo de recreo, las tripas lo hacen al unísono en un concepto intachable de camaradería con su casero.

Sería preciso, tal vez, hacer un estudio serio de la venta en las farmacias del denostado Tanagel o el más en boga Fortasec, durante la segunda quincena de agosto; puede que éstas, las farmacias, hagan su propio ídem durante estos días.

De cualquier modo, no disgusta tanto pasar unos días de diarrea, incluso mental, si la perspectiva es seguir teniendo un sitio en el que aunque te expriman, te permita mantener ocupados, de vez en cuando, a esos intestinos y mantenerlos, algo más tranquilos, el resto del año.


Para el I Concurso Literario, La  Milana Bonita. Revista Literaria La Milana Bonita.

Paradoja


Antimilitarista,
pacificador converso,
exaltado calmado
que habla en verso.

Más, dale mando, amigo,
no tergiverso,
habrás hecho un tirano
brutal, perverso.

¡Caramba! ¡Dios nos libre!
del anverso
de un árbitro,  venido
a ser reverso.


Para el IV Certamen Literario, Enrique Segovia Rocaberti, 2016. Asociación de Amigos de la Biblioteca y del Archivo Histórico de Chinchón (ABACH). (Madrid).

Daría la vida


Y es bien poco, en hacer comprender a los que me rodean que, como dice la canción castrense, hoy "civilizada", ..."morir, no es el final..."

Tengo una profunda raíz religiosa; lejos de beaterías y también, lo confieso, lejos de una mejor praxis practicante religiosa. La balanza, creo  yo, aún no está lo suficientemente equilibrada.

Cuando el recorrido de la vida te anuncia a través de indicadores, nada dudosos, que la meta final, aunque parezca lejos, está allí, al final de la larga carretera; pero la llegas a divisar, lo que más te preocupa, si de verdad crees que esta vida es de paso hacia otra, indudablemente mejor, cómo quedan los de tu alrededor....familia, amigos...

Por mucho que te hayas esforzado en predicar a los tuyos que cuando llegue ese momento lo tienen que tomar con serenidad y "cierta" alegría; no por librarse de un tostón, que uno lo llega a ser muy a menudo, sino porque les has tratado de enseñar lo que a mí me explicaron desde mi más tierna infancia; llegada la ocasión no tiene nada de extraño que se derramen una lágrimas por el ser querido que ya no vuelves a ver...en una temporada...

Me gustaría que se pudiera convencer a los amigos, esposos, padres, amigas, esposas, madres, por géneros, que se parte hacia un largo viaje; sin más. No es fácil. Estamos demasiado apegados a una vida terrena, a la que hemos dotado de casi todas las comodidades que se nos ocurren para hacerla mejor; en términos,  simple y llanamente, físicos.

Caeré en el tópico de que la comodidad, debilita; que lo que realmente nos endurece y nos hace mejores  es la austeridad, la disciplina...

¿Y si la vida fuera un café con leche? Por qué no mezclar todo un poco y , gozando de las comodidades que el trabajo de tantas generaciones que nos han precedido, poder  y saber tener la fuerza de voluntad necesaria en los momentos que, a lo largo de la vida se presentan, poder decir: no. Sin paliativos.

Me gustaría, llegado el momento, poder coger por el hombro a ese ser querido que llore desconsolado ante mi figura, qué no yo; y decirle que no sufra; que yo estoy bien, sin duda, y que él, ella, ellos, vosotros, debéis compaginar los recuerdos, los buenos y los malos, con mi ausencia transitoria.

Desearía meteros en la cabeza, casi a fuerza de poder caer en intolerancia, lo que os digo. Respeto vuestros credos y pensamientos, por eso somos amigos, y por esa misma razón, os ruego que no echéis en saco roto las peroratas que, ocasionalmente, os suelto.

Mi "pesadez", estriba en una profunda creencia en lo que os expreso; entiendo que difícil de creer, por eso algunos lo llamamos fe, pero os lo digo absolutamente convencido desde mis principios.

Deseo, por otra parte, que la cuerda se alargue lo que la Ciencia dé de sí...y un poco más. No tengo una excesiva prisa por viajar al futuro; pero fiel a mis principios estoy todo lo dispuesto que un ser imperfecto puede estarlo; con altibajos, por supuesto. Y, al final, y a pesar de los esfuerzos de la Ciencia, mi marcador llegará a ponerse a cero, como el de todos y fiel también a ciertos principios mamados, lo estaré esperando en lo que la ordenanza denomina..."en el primer tiempo del saludo..."

Os advierto que es lo más cómodo.  No es dejar de luchar; es saber concienzudamente que el final terreno se acaba y que, por tanto, de nada vale llevarse "sofocones" ante hechos inapelables.

Un ruego: quedaros con la idea  y la certeza de que un brazo amigo, con tintes físicos, os consolará llegado el momento  ¡Dadlo por hecho!

Y no os libraréis de mí tan fácilmente...os amenazo...seguiremos tomándonos nuestros vinos o cañas, al gusto, incluso mi adorado café sólo... toda la eternidad... feliz vida.

Post data: Sed como sois; así os he querido y os quiero y pienso seguir haciéndolo un tiempo más...incluso después, también.  ¡Ah por cierto! esto no es una despedida, que conste. Un beso.


Para el XVI Concurso de Tanatocuentos. Revista Adiós.

Recodo


Y en el remanso otoñal,
el río se recreaba
recordando, cuando aún era
apenas un hilo fino,
cual vitrofil cristalino;
casi, incluso, sin ribera
entre guijarros danzaba
unido, sin ningún brazal.

Ahora, más reposado,
remolón, con dejadez,
se permite, perezoso,
quedarse en un vericueto,
disfrutando de un dueto
entre un cuco escandaloso
y un gorrión sin timidez,
que deja al bosque pasmado.

Como un espejo,
permite verse en su lecho
al andarín que transita
y bebe su jugo fresco
como un licor frailesco,
de monasterio o ermita,
para seguir otro trecho
descansado; ya está viejo...


Para el XXI Certamen Literario Manuel Oreste Rodríguez López. Ayuntamiento de Paradela. (Lugo).