miércoles, 1 de junio de 2016

Paradoja


Antimilitarista,
pacificador converso,
exaltado calmado
que habla en verso.

Más, dale mando, amigo,
no tergiverso,
habrás hecho un tirano
brutal, perverso.

¡Caramba! ¡Dios nos libre!
del anverso
de un árbitro,  venido
a ser reverso.


Para el IV Certamen Literario, Enrique Segovia Rocaberti, 2016. Asociación de Amigos de la Biblioteca y del Archivo Histórico de Chinchón (ABACH). (Madrid).

Daría la vida


Y es bien poco, en hacer comprender a los que me rodean que, como dice la canción castrense, hoy "civilizada", ..."morir, no es el final..."

Tengo una profunda raíz religiosa; lejos de beaterías y también, lo confieso, lejos de una mejor praxis practicante religiosa. La balanza, creo  yo, aún no está lo suficientemente equilibrada.

Cuando el recorrido de la vida te anuncia a través de indicadores, nada dudosos, que la meta final, aunque parezca lejos, está allí, al final de la larga carretera; pero la llegas a divisar, lo que más te preocupa, si de verdad crees que esta vida es de paso hacia otra, indudablemente mejor, cómo quedan los de tu alrededor....familia, amigos...

Por mucho que te hayas esforzado en predicar a los tuyos que cuando llegue ese momento lo tienen que tomar con serenidad y "cierta" alegría; no por librarse de un tostón, que uno lo llega a ser muy a menudo, sino porque les has tratado de enseñar lo que a mí me explicaron desde mi más tierna infancia; llegada la ocasión no tiene nada de extraño que se derramen una lágrimas por el ser querido que ya no vuelves a ver...en una temporada...

Me gustaría que se pudiera convencer a los amigos, esposos, padres, amigas, esposas, madres, por géneros, que se parte hacia un largo viaje; sin más. No es fácil. Estamos demasiado apegados a una vida terrena, a la que hemos dotado de casi todas las comodidades que se nos ocurren para hacerla mejor; en términos,  simple y llanamente, físicos.

Caeré en el tópico de que la comodidad, debilita; que lo que realmente nos endurece y nos hace mejores  es la austeridad, la disciplina...

¿Y si la vida fuera un café con leche? Por qué no mezclar todo un poco y , gozando de las comodidades que el trabajo de tantas generaciones que nos han precedido, poder  y saber tener la fuerza de voluntad necesaria en los momentos que, a lo largo de la vida se presentan, poder decir: no. Sin paliativos.

Me gustaría, llegado el momento, poder coger por el hombro a ese ser querido que llore desconsolado ante mi figura, qué no yo; y decirle que no sufra; que yo estoy bien, sin duda, y que él, ella, ellos, vosotros, debéis compaginar los recuerdos, los buenos y los malos, con mi ausencia transitoria.

Desearía meteros en la cabeza, casi a fuerza de poder caer en intolerancia, lo que os digo. Respeto vuestros credos y pensamientos, por eso somos amigos, y por esa misma razón, os ruego que no echéis en saco roto las peroratas que, ocasionalmente, os suelto.

Mi "pesadez", estriba en una profunda creencia en lo que os expreso; entiendo que difícil de creer, por eso algunos lo llamamos fe, pero os lo digo absolutamente convencido desde mis principios.

Deseo, por otra parte, que la cuerda se alargue lo que la Ciencia dé de sí...y un poco más. No tengo una excesiva prisa por viajar al futuro; pero fiel a mis principios estoy todo lo dispuesto que un ser imperfecto puede estarlo; con altibajos, por supuesto. Y, al final, y a pesar de los esfuerzos de la Ciencia, mi marcador llegará a ponerse a cero, como el de todos y fiel también a ciertos principios mamados, lo estaré esperando en lo que la ordenanza denomina..."en el primer tiempo del saludo..."

Os advierto que es lo más cómodo.  No es dejar de luchar; es saber concienzudamente que el final terreno se acaba y que, por tanto, de nada vale llevarse "sofocones" ante hechos inapelables.

Un ruego: quedaros con la idea  y la certeza de que un brazo amigo, con tintes físicos, os consolará llegado el momento  ¡Dadlo por hecho!

Y no os libraréis de mí tan fácilmente...os amenazo...seguiremos tomándonos nuestros vinos o cañas, al gusto, incluso mi adorado café sólo... toda la eternidad... feliz vida.

Post data: Sed como sois; así os he querido y os quiero y pienso seguir haciéndolo un tiempo más...incluso después, también.  ¡Ah por cierto! esto no es una despedida, que conste. Un beso.


Para el XVI Concurso de Tanatocuentos. Revista Adiós.

Recodo


Y en el remanso otoñal,
el río se recreaba
recordando, cuando aún era
apenas un hilo fino,
cual vitrofil cristalino;
casi, incluso, sin ribera
entre guijarros danzaba
unido, sin ningún brazal.

Ahora, más reposado,
remolón, con dejadez,
se permite, perezoso,
quedarse en un vericueto,
disfrutando de un dueto
entre un cuco escandaloso
y un gorrión sin timidez,
que deja al bosque pasmado.

Como un espejo,
permite verse en su lecho
al andarín que transita
y bebe su jugo fresco
como un licor frailesco,
de monasterio o ermita,
para seguir otro trecho
descansado; ya está viejo...


Para el XXI Certamen Literario Manuel Oreste Rodríguez López. Ayuntamiento de Paradela. (Lugo).

sábado, 21 de mayo de 2016

Encuentro


En una esquina de una tasca de las postrimerías del siglo XVI, con pretensiones de subir de categoría por la fama que habían cogido los caldos allí servidos, una figura se debatía, cual fantasma en la pared, animado por las oscilaciones de una lamparilla que servía no sólo para que la jarra atinara en los viajes hacia su boca, sino para poder entrever  los definidos grafemas que iba plasmando en el raído papel que se extendía sobre la tosca mesa.

La pluma volaba con la certeza del dardo que se dirige, firme, al centro de la diana. De vez en cuando, levantaba la cabeza y su mirada al vacío, distraída, como para ordenar las ideas que se le amontonaban en la cabeza.

Una embozada silueta le observaba apoyada sobre una rústica columna del tugurio.

El caballero manco, en voz alta, como para dar la aprobación a la frase que se le acababa de venir a la cabeza dijo: "Cada uno es como Dios le hizo, y aún peor muchas veces". La figura mal acomodada en la columna, contestó: "Ser o no ser, ésa es la cuestión..."

Cual autómatas ambos hombres se encararon mientras uno a otro se gritaban: ¡Cervantes! ¡Shakespeare!.


Para el III Concurso de Micro-relatos Concurso Adultos e Infantil, Ayuntamiento de Arroyo de la Encomienda. (Valladolid).

Dos Haikus


Con el bisturí
liberalicé a la luz
de sus tinieblas.

Policromía
dan los pinos sorianos
a nuestra Pascua.


Para el I Concurso de Haikus, Ayuntamiento de Arroyo de la Encomienda. (Valladolid).

Jeringazo


No soy doctor que recete,
boli en ristre,
inyección en el "culete",
queda como un poco triste;
más, si no es un  mozalbete
que la nalga apriete
cuando la aguja aviste.

Pero no es cosa de chiste;
el esbozo de cohete,
es un Miura que embiste
con dos pitones "del siete"
que, ante cualquier despiste
cuando, apenas, te volviste,
¡zas! ensartado está el ariete.

Más es seguro billete,
pues así la salud persiste
si el enemigo arremete
y, por despiste, tosiste;
¡so zoquete!
ahora, aunque te inquiete;
haz un esfuerzo y ¡resiste!


Para el II Concurso de Literatura Breve Dirigido a la Infancia. Asociación de Vecinos San José. Logroño. (La Rioja).

Canto de juventud


Un ruiseñor gorjeaba con su atiplada voz anunciando el amanecer del día de una primavera remolona en sus quehaceres.

El sol, medianamente tibio, calentaba, a duras penas, el plumaje del pajarillo; permitiéndole con su generosidad, tomar las suficientes energías para proclamar a los cuatro vientos su juventud; y, de paso, recordar a los merodeadores, que la tierna y presumidilla pajarita que se asomaba al extremo de una rama, densamente poblada de hojas, de la acacia mimosa que se erguía frente a él, respondía a sus requiebros, en un juego, rayando el arte, que se repetía,  instintivamente,  durante generaciones.

El joven ruiseñor voló solícito a la rama de la coqueta avecilla; ésta le miró con un atrevido gesto de aprobación y ambos se adentraron hacia lo más interno de aquella espesura, dejando a un mochuelo mirón, con los enormes ojos saliéndose de las órbitas mientras daba respingos espasmódicos con su cabeza, excitado por no poder ser testigo del cortejo que iba a suceder en la intimidad del follaje.


Para el 10° Certamen Internacional de Relato Hiperbreve Universidad Popular de Talarrubias.